Sullivan

lunes, septiembre 11, 2006


La pintura en la pared

Hoy quiero mirar esa pintura. No se quièn tuvo el impulso creador de poner los colores a dialogar en la tela y tampoco conozco la manera en que lo hizo. ¿Aplicò pigmentos sacados de un pomo o es una imagen fruto de pixeles de computadora? Con solo mirarla se indaga en el mundo fragmentado de su falta de forma y uno se raspa con la corteza de las texturas. Es el 9/11. La imagen llena la pared, parece que se expande y tapa a las otras, pequeñas reproducciones de cuadros que elogian la vida homenajeando la sensualidad de las figuras humanas y la fuerza de la naturaleza. Esa gran tela hoy devora todo el living y las dos torres no se ven mas que en la memoria de lo que el mundo pudo ver aquel aciago dìa en directo una y otra vez. Mañana, como cada 12 de septiembre desde hace cinco años, la pintura regresa casi a su tamaño real. Digo casi, porque hasta el presente jamàs ha vuelto a su tamaño original, y que en la fuerza del deseo tendrìa apenas la dimensiòn de una miniatura.
De chico, cuando la televisiòn era en blanco y negro y los satèlites eran una rareza, cuando surgìa un conflicto entre las personas que me rodeaban, y ese conflicto era sobre todo recurrente, se me ocurrìa alejarme de la escena como el efecto del zoom. Las personas se veìan màs y mas pequeñas, luego las casas, las ciudades los continentes los oceanos y por fin el planeta. Entonces el silencio en el espacio, en mi mente, y la infinidad de estrellas brillantes sobre el negro ponìan de manifiesto el absurdo de no saber pasarla bien en ese breve instante que es la vida. Volvìa a la realidad un poco màs tranquilo, creyendo haber entendido un mìnimo pàrrafo del libro infinito del arte de conocer la vida, sabiendo que acostumbrarse al horror no formaba parte del mismo.
M.Sullivan

1 Comments:

Blogger El Chalero Solitario said...

Me encantó loco, pero posteá más seguido. Tengo ganas de leerte todos los fuking dias.

16 septiembre, 2006 01:51  

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