Capìtulo 2
Segunda entrega de la novela "Sin tìtulo" 2006.
Capitulo 2
Encuentro en Brasil
Si algùn sentimiento de culpa podìa haber quedado a posteriori del anàlisis expuesto por Alvarez terminaba de disiparse cafè de por medio con las opiniones de Marcos, quien a pesar de todo se habìa mostrado esperanzado sobre el asunto quitàndole todo peso innecesario a los inconvenientes meramente comerciales.
Si bien era cierto que por un lado se presentaban obtàculos, por el otro la balanza se equilibraba con el hecho de tener ante sus ojos la materializaciòn del M'Bour y la satisfacciòn que eso provocaba en ambos.
Cristian habìa traìdo en su attache uno de los frascos de exquisito diseño realizado en base a ideas propias. Las formas del mismo estaban modeladas de tal manera en el cuerpo de vidrio y en la tapa que respetaban muy lejanamente la estructura de la acacia senegal en particular, ya que es apropiado aclarar habìa reconocidas cerca de 130 especies arbòreas dentro de ese gènero en Africa y en el Cercano Oriente.
-El lanzamiento se pospone por unos meses nada màs asì que dejemos ese tema por ahora- cortò Marcos.- Quiero estar al tanto del encuentro de los coleccionistas o como quieras llamarlos en Fortaleza. ¿Còmo van los preparativos? -preguntò con cierta ansiedad.
-Claro, me olvidaba lo poco que te entusiasman las pàginas web- respondiò Cristian con una sonrisa.- De todos modos te aviso que la actualizè hace unas horas y logrè subir una galerìa de fotos que podrìan interesarte- agregò a continuaciòn generando mayor espectativa en su amigo.
-Prometo ver esas imàgenes al final del dìa cuando llegue a casa- afirmò Marcos.- Me propongo repasar una vez màs el resultado de la subasta. ¿Queda alguna pieza sin comprador?- agregò finalmente.
-Todas tienen dueño. El ùltimo fragmento lo adquiriò ayer una mujer de Iquitos, Perù, cerrando asì la segunda fase: distribuciòn total de la obra- explicò Cristian con un grado tal de felicidad que contagiò a su interlocutor transmitièndole el gesto sonriente.
Esa era la fòrmula tìpica en Cristian, llevar siempre adelante màs de un proyecto a la vez. Y no por si alguno de ellos se caìa, sino como parte de un sistema de desarrollo recìproco y complementario en que las partes distintas se ayudaban, aportando a veces uno èl oxìgeno necesario para que el otro respirara. Habìa comprobado que los resultados eran mejores cuando los proyectos no se desarrollaban en la misma esfera y si uno de ellos se movìa en el plano material con fines lucrativos y econòmicos, el otro podìa circular tranquilamente en el àmbito de la bùsqueda del crecimiento espiritual o del autoconocimiento. Si estos factores se entremezclaban fundièndose en uno solo entonces la satisfacciòn personal era aùn superior.
Capitulo 2
Encuentro en Brasil
Si algùn sentimiento de culpa podìa haber quedado a posteriori del anàlisis expuesto por Alvarez terminaba de disiparse cafè de por medio con las opiniones de Marcos, quien a pesar de todo se habìa mostrado esperanzado sobre el asunto quitàndole todo peso innecesario a los inconvenientes meramente comerciales.
Si bien era cierto que por un lado se presentaban obtàculos, por el otro la balanza se equilibraba con el hecho de tener ante sus ojos la materializaciòn del M'Bour y la satisfacciòn que eso provocaba en ambos.
Cristian habìa traìdo en su attache uno de los frascos de exquisito diseño realizado en base a ideas propias. Las formas del mismo estaban modeladas de tal manera en el cuerpo de vidrio y en la tapa que respetaban muy lejanamente la estructura de la acacia senegal en particular, ya que es apropiado aclarar habìa reconocidas cerca de 130 especies arbòreas dentro de ese gènero en Africa y en el Cercano Oriente.
-El lanzamiento se pospone por unos meses nada màs asì que dejemos ese tema por ahora- cortò Marcos.- Quiero estar al tanto del encuentro de los coleccionistas o como quieras llamarlos en Fortaleza. ¿Còmo van los preparativos? -preguntò con cierta ansiedad.
-Claro, me olvidaba lo poco que te entusiasman las pàginas web- respondiò Cristian con una sonrisa.- De todos modos te aviso que la actualizè hace unas horas y logrè subir una galerìa de fotos que podrìan interesarte- agregò a continuaciòn generando mayor espectativa en su amigo.
-Prometo ver esas imàgenes al final del dìa cuando llegue a casa- afirmò Marcos.- Me propongo repasar una vez màs el resultado de la subasta. ¿Queda alguna pieza sin comprador?- agregò finalmente.
-Todas tienen dueño. El ùltimo fragmento lo adquiriò ayer una mujer de Iquitos, Perù, cerrando asì la segunda fase: distribuciòn total de la obra- explicò Cristian con un grado tal de felicidad que contagiò a su interlocutor transmitièndole el gesto sonriente.
Esa era la fòrmula tìpica en Cristian, llevar siempre adelante màs de un proyecto a la vez. Y no por si alguno de ellos se caìa, sino como parte de un sistema de desarrollo recìproco y complementario en que las partes distintas se ayudaban, aportando a veces uno èl oxìgeno necesario para que el otro respirara. Habìa comprobado que los resultados eran mejores cuando los proyectos no se desarrollaban en la misma esfera y si uno de ellos se movìa en el plano material con fines lucrativos y econòmicos, el otro podìa circular tranquilamente en el àmbito de la bùsqueda del crecimiento espiritual o del autoconocimiento. Si estos factores se entremezclaban fundièndose en uno solo entonces la satisfacciòn personal era aùn superior.
Claro que para estas combinaciones no existìan reglas predeterminadas salvo la pluralidad, y las elecciones estaban sujetas en mayor medida por las ofertas que presentaban los dìas durante el transcurso de las fluctuaciones històricas del paìs, que por cierto no eran pocas ni moderadas. Cristian por lo general acudìa màs a los libros de historia que a los estudios de mercado para sacar conclusiones propias aunque nada era infalible a la hora de las sacudidas financieras, las desregulaciones del comercio exterior, los giros cambiarios y las crisis sociales. Estas ùltimas especialmente lo habìan entrenado en aspectos que desarrollaron su creatividad en una amplia gama de actividades empresariales mantenièndolo alerta para prevenir y manejarse en situaciones cambiantes en las que las reglas del juego que hoy se respetaban podìan dejarse de lado mañana sin mayores consideraciones.
Fue unos meses antes que Cristian en su taller habìa pasado en limpio los borradores de lo que se concretarìa como la segunda de sus esculturas fragmentarias oportunidad en que Marcos Aguada intervendrìa aportando los recursos monetarios, no asì en la primera obra que habìa sido producida enteramente por èl de principio a fin. De ese modo pudo dedicarse a ambas cosas circunscribiendo las dificultades a la resoluciòn de cuestiones operativas y de creaciòn.
La segunda de estas esculturas constaba exactamente de cincuenta y seis piezas de corte ortogonal en la mayorìa de sus caras, salvo las externas que llevaban el relieve de la obra y otros fragmentos internos que eran poliedros regulares completos. Todas las piezas poseìan un sistema de encastre para conformar la estructura completa. La apariencia externa era la del metal con una pàtina de bronce oxidado y reflejos dorados, no asì su peso dado que el material usado estaba logrado en base a un polìmero de elevada dureza y gran liviandad. Esta ùltima caracterìstica habìa sido una prioridad a conseguir en la construcciòn debido a que la tercera fase del proyecto consistìa en reunir a todos los adquirentes de la escultura en algun lugar determinado de Amèrica del Sur para poder ensamblarla y asì descubrir de què se trataba en realidad ya que ninguno de ellos lo sabìa. Una pàgina web mostraba en numerosas galerìas fotogràficas cada una de las piezas por separado desde diversos àngulos y era tambièn el medio por la que se subastaba pero no mostraba la totalidad de la escultura. Los coleccionistas ya conocìan la trayectoria de Cristian Figueras por su participaciòn en bienales y numerosas exposiciones en paìses de America y Europa por lo que sabìan aproximadamente con lo que podìan encontrarse. Marcos estaba interesado en el encuentro dado que era poseedor de tres de los fragmentos externos.
M. Sullivan

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